Patio

Propuesta teórica para un cohousing senior (Primer premio)

2021

«Las viviendas patio suponen una tipología de conexión entre las personas, característica que destaca el jurado, así como el sistema modular empleado para generar ‘barrios de co-housing senior’ que unen a la comunidad en torno a un gran patio”.  Acta del concurso Enmihábitat (Primer Premio). 

 

Patios: convivencia, identidad y sostenibilidad 

 

El proyecto parte de una pregunta fundamental: ¿cómo pueden las formas de habitar responder a las necesidades de una población que envejece, garantizando independencia, inclusión y vínculos sociales? Frente al reto del envejecimiento activo y el derecho a la vivienda, la propuesta explora un modelo residencial que pone a las personas en el centro y entiende el espacio como herramienta de bienestar. 

 

Inspirado en el modelo P-E-A (Persona / Entorno / Actividad), el proyecto plantea entornos adaptables, accesibles y emocionalmente significativos. Diseñar para todas las edades implica integrar servicios, promover la autonomía y fortalecer el sentimiento de comunidad. Cuatro principios guían el proceso proyectual: 

 

  1. Independencia: viviendas flexibles y accesibles, capaces de adaptarse a diferentes necesidades físicas y vitales.
  2. Interacción social: espacios que fomentan la relación cotidiana y el encuentro.
  3. Integración social y urbana: diálogo entre el proyecto y su entorno, evitando la segregación generacional.
  4. Identidad: hogares que permitan apropiación, personalización y continuidad con la historia de vida de cada persona. 

 

A estos valores se suma un principio transversal: la sostenibilidad bioclimática, entendida como la capacidad del edificio para aprovechar los recursos naturales, reducir el consumo energético y generar confort ambiental a través de estrategias pasivas. 

 

La casa patio como modelo de convivencia 

 

El proyecto recupera una tipología profundamente enraizada en la cultura mediterránea: la casa patio. Históricamente asociada al clima, a la vida en comunidad y a la escala humana, el patio se convierte aquí en el núcleo de un nuevo modelo de vivienda colaborativa para personas mayores. 

 

Cada módulo se organiza en torno a un patio central y galerías perimetrales que actúan como espacios intermedios: zonas de paso que pueden ser apropiadas, decoradas o compartidas, generando vínculos y sentido de pertenencia. Este equilibrio entre lo privado y lo común ofrece la posibilidad de vivir acompañado sin perder autonomía. 

 

Los módulos, pensados para ocho unidades de convivencia, se agregan entre sí formando conjuntos de baja densidad. A través de estas agregaciones surgen diferentes escalas de comunidad: la vivienda, el patio compartido y un gran patio central que funciona como plaza pública. En él se desarrollan actividades colectivas —paseos, talleres, comidas, conciertos o huertos— que refuerzan la dimensión social del proyecto. 

 

Arquitectura que acompaña la vida 

 

Las viviendas están concebidas para personas mayores de 55 años, autónomas, que buscan una forma de vida activa y compartida sin renunciar a su independencia. Cada unidad permite realizar todas las actividades de una vivienda estándar, pero con un diseño más flexible y accesible. La circulación interior se resuelve junto a las fachadas para liberar el espacio central, generando ambientes amplios, luminosos y fácilmente adaptables. 

 

El proyecto incorpora también apartamentos tipo estudio, concebidos para acoger familiares o cuidadores, garantizando siempre la intimidad de los residentes. Asimismo, se prevén cocinas y comedores compartidos, entendidos como lugares de encuentro y socialización donde cocinar y comer juntos forma parte de la vida comunitaria. 

 

Bioclimatismo y contexto 

 

Más allá de su dimensión social, el proyecto asume un compromiso ambiental. La tipología del patio funciona como mecanismo bioclimático, regulando la temperatura, favoreciendo la ventilación cruzada y creando microclimas agradables. La orientación, la compactación del conjunto y el uso de materiales locales reducen la demanda energética y refuerzan el vínculo con el entorno. 

 

La implantación de este tipo de viviendas se plantea preferentemente en zonas rurales o periurbanas, donde el suelo permite desarrollos de baja densidad y una mayor integración paisajística. Así, el proyecto no solo propone un modelo arquitectónico, sino también una estrategia territorial que impulsa la revitalización de pequeñas comunidades. 

 

Un modelo replicable de hábitat colaborativo 

 

El resultado es una arquitectura abierta, modulable y reconocible, que reinterpreta la tradición del patio andaluz como espacio de convivencia contemporánea. Cada módulo puede adaptarse a diferentes contextos, escalas o programas, manteniendo siempre los principios de inclusión, sostenibilidad y autonomía. 

 

Este modelo propone un cambio de paradigma: pasar de una vivienda entendida como refugio individual a un hábitat compartido donde las relaciones, el entorno y la identidad se entrelazan. Un proyecto que, desde la arquitectura, plantea respuestas concretas a los desafíos del envejecimiento, el aislamiento social y la sostenibilidad. 

 

Patios es, en definitiva, una invitación a repensar la vivienda como escenario de vida colectiva, un espacio donde la arquitectura acompaña la evolución de las personas y fomenta nuevas formas de comunidad. 

LOCALIZACIÓN: Valladolid

CLIENTE: Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León

EQUIPO: Amasce & Rubén Díaz & Hugo Ollé

COLABORADORES:

PEM: +1M €

SUPERFICIE:+2000 m2